LA FUNDACIÓN

Para el año de 1993, los trabajadores que sobrevivieron al despido, no abandonaron la idea de organizar a los trabajadores y tomaron como estrategia, solicitar su traslado a diferentes centros de trabajo para reiniciar la tarea de fundar una organización sindical que luchara contra los abusos del empleador, esta vez pensando en un sindicato nacional de industria. Fue entonces que un grupo de trabajadores encabezados por los compañeros EDUARDO ALFONSO RODRIGUEZ GALEZO y CÉSAR AUGUSTO LOZADA LATORRE contando con la asesoría del abogado laboralista, destacado dirigente sindical de la ACEB Dr. FERNANDO ANGULO KLEBER y el compañero profesor Sr. MARIO FERNÁNDEZ trabajador de “COMFENALCO” Bogotá, analizaron la posibilidad que daba la Constitución Nacional de 1991 para los sindicatos y que dio vía al paralelismo sindical, quiere decir, la existencia de más de un sindicato de diferente naturaleza en la misma empresa.

Es así como el día 4 de abril de 1993 un grupo de 24 trabajadores de “CAFAM” y el compañero Dr. FULVER AMADO ZARATE trabajador de “COMFENALCO”, medico de profesión, se reunieron desde las 9:30 hasta las 10:30 de la noche, en la sede sindical del sindicato de Comfenalco SINDECOM, ubicada en el barrio La Candelaria de Bogotá, donde se cumplió con el número de afiliados necesario para fundar a “SINALTRACAF” que debía estar conformado por trabajadores de más de una Caja de Compensación Familiar. Allí como en paracaídas en medio de una huelga de Bavaria que escaseó el apreciado producto, apareció un representante de la CGTD ofreciendo su apoyo incondicional a la naciente organización sindical por lo que pronto estuvimos afiliados a dicha central obrera.

La Organización sindical surge también como una alternativa para contrarrestar la arremetida de “CAFAM” contra sus trabajadores con motivo de la imposición de nefasta Ley 50 de 1990, que hizo a la fuerza por medio de persecución, presiones, amenazas, ofrecimientos y falsas promesas para que los trabajadores se cambiaran de régimen, pero a pesar de la insistencia del naciente sindicato para que los trabajadores no firmaran la regresiva Ley 50, solo una minoría de trabajadores antiguos se abstuvieron de hacerlo y fueron quienes luego hicieron parte de la organización sindical cuyo número rápidamente alcanzó los 450 afiliados en “CAFAM”.